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domingo, 27 de noviembre de 2016

[Comics] Reseñas DC: Superman: Los días finales de Superman.



SUPERMAN: LOS DIAS FINALES DE SUPERMAN

Por: Gustavo Higuero


Asumir el final de las cosas siempre es un proceso complicado. Asumimos bien muchos de los acontecimientos que acaban en nuestras vidas, pero hay un final que resulta perturbador por ser un túnel que a día de hoy no tiene salida y en el que todos parece que tenemos que entrar para no volver a salir. Ese final es el fin de nuestra existencia biológica, dejando atrás toda una vida de experiencias cargadas de alegrías, adornadas con sonrisas, y penas que producen ardientes lágrimas que abrasan nuestras mejillas.

¿Y si a ese final, a esa fecha de caducidad incierta, se le pone una fecha inminente?

No es fácil enfrentarse a algo así, ni siquiera para Superman, que envenenado por las fosas de fuego de Apokolips, la cámara de kriptonita de A.R.G.U.S y la batalla con Rao se enfrenta directamente a la muerte de esa forma, acercándose a su propia extinción de forma consciente y clara.

Superman se muere. Así empieza este arco en el que el escritor Peter Tomasi quiere contarnos la que es sin duda la última gran batalla de Superman. Tomasi arranca la historia con Superman en su Fortaleza de la Soledad, solo, rodeado de sus robots, sometiéndose a duras pruebas médicas, que no hace sino refutar algo que ya está claro y sin sombra de duda alguna. Una forma muy eficaz de arrancar lo que ya por el título el lector puede intuir y que pone en marcha los acontecimientos que nos llevarán a recorrer con Superman sus últimas acciones en la Tierra.

El conjunto global de la historia es muy interesante. Superman quiere dejar todo bien atado ante su marcha y decide ponerse en contacto con personas clave de su entorno que continúen, desde varios frentes, con su legado y salvaguardia de la Tierra. Tomasi rodea a Clark de dos figuras superheróicas, Batman y Wonder Woman, Bruce y Diana, que aportan el contrapunto racional de un hombre mortal que vive la situación en un angustioso silencio, mientras que Diana, inmortal, ve como su amado se va apagando lentamente mientras sigue siendo fiel a sí mismo y a todos a quienes juró proteger. Lo demás, lo que Tomasi aporta, no es sino paja que rellena los huecos para generar conflicto y acción por eso de ser fiel al propio género de superhéroes.


Tomasi acierta en el planteamiento, pero no concreta el desarrollo. Tenemos momentos donde el sacrificio de Clark es evidente, el sufrimiento de Diana queda más que patente o la estoicidad con la que Bruce parece sobrellevar la situación es clara, pero falta un momento para que Superman se mire al espejo y afronte con miedo su propio final. Es como si Tomasi no se atreviera a dar ese paso porque hacer tal cosa restaría heroicidad al que es el héroe entre héroes, cuando es justo lo que hubiera acabado por dar el adecuado punto de humanidad a Clark, preocupado, no solo por toda esa gente a la que ya no podrá proteger, sino por sí mismo y su inminente muerte. Tener miedo y superarlo hubiera dado más grandeza a Clark, mientras que Tomasi ya en las primeras viñetas de la historia despoja de un plumazo a Superman de toda duda asumiendo la realidad de su situación tan rápido que casi asusta. Esto, si uno realiza más de una lectura de estos comics, puede llevar a pensar que Tomasi distancia a Superman de sus propias emociones para mostrarlas a través de quienes lo van a rodear en su hora más oscura, Lois Lane, Lana Lang, Diana, Bruce, Kara… lo que demostraría un nivel extra de planificación e inteligencia por parte de Tomasi. Esta doble lectura deja abierta la puerta a que cada lector interprete este final como mejor crea o aún mejor, como mejor lo sienta, permitiendo que todas las emociones y el lado psicológico de la historia esté debajo de una primera capa de heroicidad tan brillante que pueda llegar a deslumbrar tanto que no se pueda percibir en una primera lectura.

Tomasi empieza y acaba de idéntica forma, con Superman demostrando por que es Superman. Al arrancar la historia lo vemos solo en su Fortaleza de la Soledad, al final está acompañado de todos cuantos sustentan al héroe y por tanto lo definen. Este contrapunto es de vital importancia para que todo el conjunto quede equilibrado.

Tomasi nos regala un final interesante para un Superman que nunca ha acabado de ganarse el favor del aficionado. Su puesta en escena al arrancar los Nuevos 52, su presentación en la Liga de la Justica, su actitud más bien arrogante (aunque se fue suavizando con el paso del tiempo) o su romance con Wonder Woman, ha despertado más desafección que cariño por este Superman que no era nuestro Superman. Tomasi nos acerca a este Superman un poco más y lo hace de tal forma que llega a despertar emociones el ver su sacrificio final. Decidir si es o no un final acorde a Superman, definitorio, o por el contrario es tan solo un final motivado por una sequía creativa entorno a este personaje que parece Superman, es tarea personal de cada lector y aficionado que decida acercarse hasta estos comics.


Hay que remarcar, antes de terminar, la excelente labor que lleva a cabo Mikel Janin en sus aportaciones a la historia. Su trabajo abre y cierra la trama y logra plasmar a la perfección la esencia de lo que Tomasi pretende llegar a transmitirnos. Janin en capaz de hablarnos con las facciones de los personajes, dejando que sean sus cuerpos y no los textos los que expresen de verdad las emociones que corren entre las viñetas. Un logro que a día de hoy está en manos de muy pocos dibujantes. Si Janin está ahora ya a este nivel, dentro de unos años será sin duda uno de los más grandes dibujantes de este género, sino lo es ya.

Los demás dibujantes cumplen con creces, tal vez siendo el menos interesante Ed Benes, pero Janin destaca por encima de todos con tal fuerza que resulta muy difícil no dejarse llevar por su trazo fino y ligero, cargado de expresividad y dinamismo, capaz de imprimir al conjunto una narrativa tan cinematográfica que sus comics son casi imágenes en movimiento.

Un final para Superman que convence en segundas lecturas, capaz de mostrarnos más en lo que no se dice que en lo que si se dice, para acabar de tal forma que nos hace sentir mal por haber denostado a este héroe que tan solo estaba intentado encontrar su sitio entre nosotros.

Fuente: Zona Negativa